¡Saludos!
Me ha impresionado mucho hoy la siguiente frase:
"No lloró Cristo sólo por la escena que tenía delante de sí. Descansaba sobre él el peso de la tristeza de los siglos. Vio los terribles efectos de la transgresión de la ley de Dios." (pág. 321, dcha.)"
Solo hace falta que miremos alrededor nuestro, y podremos ver cuál es la naturaleza del pecado, y cuáles son sus consecuencias. Podríamos escribir libros y libros sobre esas consecuencias y sobre todo el dolor que vivimos por culpa del pecado, esos efectos de la transgresión de la ley de Dios, no solo ahora, sino a través de miles y miles de años.
Cristo sufre también, y tal es su amor que "Vuestra actitud debe ser como la de Cristo Jesús, quien, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse" (Filipenses 2: 5-6), y así pagó el precio de nuestra liberación.
Ese es el gran mensaje del Evangelio, ¿no es impresionante?
J.M. Fustero
jueves, 27 de agosto de 2009
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