¡Buen Sábado a todos!
Qué escena tan impresionante la de hoy, realmente fascinante.
"Él había morado entre el amor y el compañerismo del cielo; pero en el mundo que había creado se hallaba en soledad." (pág. 254, izda.)
Cuanto más avanzamos en el Deseado, más increíble me parece el amor de Dios por la humanidad caída. No hay ninguna razón por la que Cristo tuviera que pasar por esto, aparte de ese amor. ¡Alabado sea el Señor, pues pagó nuestro rescate para que seamos libres de la muerte!
¡Maranhata!
J.M. Fustero
sábado, 15 de agosto de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario