Amig@! Me ha llamado la atención este pensamiento:
"Dios no obliga a los hombres a renunciar a su incredulidad. Delante de ellos está la luz y las tinieblas, la verdad y el error. A ellos les toca decidir lo que aceptarán. La mente humana está dotada de poder para discernir entre el bien y el mal".
Es preciso estudiar la Biblia por nosotros mismos y "someter la enseñanza e cada hombre al test de la Escritura". Sólo esto nos dará la seguridad del camino a seguir.
Finalmente en el caso de la mujer adúltera, comenta "Aunque no toleró el pecado ni redujo el sentido de la culpabilidad, no buscó condenar sino salvar...El Ser sin pecado se compadece de las debilidades y la pecadora, y le tiene una mano ayudadora".
Como siempre...un ejemplo para nosotros. Un abrazo!!
miércoles, 19 de agosto de 2009
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Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarMuy bueno, si señor.
ResponderEliminarBosky