¡Buenos días y buena semana!
Muy interesante: "Estaba convencido de lo que debía hacer; pero no era un deber agradable." (pág. 301, dcha.)
¿Te ha pasado alguna vez? Sabías que era lo correcto, pero no te apetecía. Podías oír la voz del Espíritu Santo hablándote, pero no querías hacer el esfuerzo.
La única manera de amar realmente al prójimo y de que la guía del Espíritu Santo sea irresistible es estando conectado a Dios. No solo son más felices los que nos rodean, sino que la plenitud de vida que solo Él puede dar inunda nuestro ser.
"Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero. Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?" (1 Juan 4:19-20)
Que tengamos esa conexión de amor con Dios, y que así su amor haga un hueco más grande cada vez en nuestra vida.
J.M. Fustero
domingo, 23 de agosto de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario