¡Saludos!
Una promesa estupenda hoy, ¡cuánta gente busca descanso sin cesar y no encuentra descanso verdadero en ningún sitio!
Me gustaría compartir este pensamiento que me ha resultado interesante:
"El valor de nuestra obra está en proporción al impartimiento del Espíritu Santo" (pág. 197, izda.)
Muchas veces nos pasa, que nos fiamos de nuestras propias fuerzas cuando queremos trabajar para Cristo. Intentamos hablar lo más claro posible para que las personas comprendan el mensaje. O intentamos mostrar la parte más simpática de nosotros mismos para atraer a la gente a la iglesia.
Sin embargo, a Satanás le encanta cuando vamos en ese plan, y sutilmente nos incita a gloriarnos en nosotros mismos para que al final el valor de esa obra sea completamente nulo. La cita lo deja clarísimo, y por eso me ha gustado mucho. Todo el valor que pueda tener tu obra depende del Espíritu Santo.
Confiemos en la obra del Espíritu Santo, pidámosle a Dios que permanezca en nosotros y sigamos alimentándonos con la comida espiritual eterna. Que le dejemos trabajar a través de nosotros y así lleguemos a ser luz a las naciones, haciendo de Cristo el centro.
J.M. Fustero
lunes, 3 de agosto de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario