Querid@s amig@s:
Este capítulo es de los más importantes del libro. Deberíamos leerlo todos al menos una vez al mes, para recordar los últimos momentos de Jesús. Hay muchísimas cosas que me llaman la atención, detalles, frases, pero no se pueden poner todas. Quiero destacar lo que representó el "buen ladrón" para Jesús en estos momentos clave: "¡Cuánto agradecimiento sintió entonces el Salvador por la expresión de fe y amor del ladrón moribundo! Mientras los dirigentes judíos lo negaban y hasta sus discípulos dudaban de su divinidad, el pobre ladrón, en el umbral de la eternidad, llama Señor a Jesús". Por lo demás, se sintió completamente solo y abandonado.
También me ha impresionado la descripción de la oscuridad que rodeó la tierra en esos momentos...y la explicación de cómo todo el cielo estaba pendiendo de nuestro pequeño planeta...
Creo que solo con la eternidad, comprendremos lo que implicó el trato que los humanos dimos a nuestro Creador...
Un abrazo!!
miércoles, 16 de septiembre de 2009
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ResponderEliminarCreo que al final todos podemos concluir diciendo que hay muchas cosas que sacar de este capitulo, pero por el momento nos quedamos con los que de una manera u otra han podido causar un poco mas impresión de nosotros.
ResponderEliminar“Los hombres pueden ejercer poder en tu cuerpo humano. Pueden herir sus santas sienes con la corona de espina. Pueden despojarlo de su vestidura y diputársela en el reparto, pero no pueden quitarle su poder de perdonar pecados” (Pág. 454)
Al leer este párrafo he pensado en nosotros mismo, porque si meditamos en cada una de estas palabras que se citan aquí podríamos concluir diciéndolas a nosotros mismos que, porque se cumple en nosotros en nuestro día a día, los hombres pueden ejercer poder en nuestro cuerpo y herir nuestra carne humana, pero no pueden controlar nuestra mente y aun más no pueden despojarnos de la salvación que Dios esta preparando para nosotros.
Comparto la exhortación a que debiéramos de leer este capitulo como mínimo una vez al mes, ya que este recordatorio de las últimas horas de la muerte de Jesús nos mantendría más cerca de su sacrificio y de su gran amor para con nosotros.
Una de mis curiosidades para con este capitulo: ¿Cuál es exactamente el mensaje que Jesús quiere transmitir cuando le dice al ladrón “De cierto te digo hoy: Estarás conmigo en el paraíso”?
Que Dios nos bendiga y nos ayude a poner cada una de estas lecciones por obra y practica en nuestro diario vivir.
Realmente es un relato que conmueve el corazón, son tantas las reflexiones que podemos sacar de este capítulo que sólo con su lectura nuestra vida debería experimentar una transformación espiritual y un deseo de servir a Aquél que lo dio todo por cada uno de nosotros, hasta el extremo de sufrir lo indecible para asegurarnos nuestra salvación.
ResponderEliminarNo deja de asombrarme sobremanera la eterna compasión de Jesús incluso estando crucificado y siendo ignorado por aquellos a quienes estaba redimiendo:"Mientras los soldados estaban realizando su terrible obra, Jesús oraba por sus enemigos. Su espíritu se apartó de sus propios sufrimientos para pensar en el pecado de sus perseguidores, y en la terrible retribución que les tocaría. No invocó maldición alguna sobre los soldados que le maltrataban tan rudamente[...], Cristo se compadeció de ellos en su ignorancia y culpa. Solo exaló una súplica para que fuesen perdonados."
No creo que nosotros en su lugar hubiéramos actuado igual, ni por asomo, pero Él dejaba ejemplo siempre en todo lo que decía y hacía. Me enorgullece y me hace tremendamente feliz saber que nuestro amado Salvador es todo amor, todo compasión, todo misericordia, todo humildad, todo bondad...etc,etc,etc; y ello nos otorga tremenda confianza, poder y seguridad para seguir sus pisadas y su ejemplo.
Solamente puedo decirle GRACIAS INFINITAS.