Buenos días!!
Una idea interesante. "El acto de Cristo de maldecir el árbol que con su propio poder había creado se destaca como una amonestación a todas las iglesias y a todos los cristianos. Nadie puede vivir la ley de Dios sin servir a otros".
Algo que también me ha llamado la atencíon sobre las dudas que a veces pueden surgir: "Dios no se propone suprimir toda objeción que el corazón carnal pueda presentar contra la verdad. Para los que rechazan los preciosos rayos de luz que iluminarían las tinieblas, los misterios de la Palabra de Dios permanecen así para siempre".
Centrarnos en la luz, por tanto, depende de nosotros. Que Dios nos ayude a eso, y a vivir una vida plena de servicio a los demás.
Un abrazo!
miércoles, 2 de septiembre de 2009
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