El capítulo de hoy es impresionante. Comencemos el análisis:
"Los maestros de la sinagoga instruían a la juventud en los incontables reglamentos que los israelitas ortodoxos debían observar. Pero Jesús no se interesó en esos asuntos. Desde la niñez actuó independientemente de las leyes rabínicas. Las Escrituras del Antiguo Testamento eran su constante estudio y la frase Así dice Jehová siempre estaba en sus labios".
"Estaba dispuesto a escuchar toda palabra que procede de la boca de Dios; pero no podía obedecer las invenciones de los hombre". Me encanta estas forma de describir a Jesús con un joven muy respetuoso, pero nada convencional.
"Cristo no era exclusivista [...] Halló al dominio de la religión rodeado por altas murallas de separación, como si fuese un asunto demasiado sagrado para la vida diaria. Él derribó esos muros de separación. En su trato con los hombres no preguntaba: ¿Cuál es tu credo? ¿A qué iglesia pertenece? Ejercía su facultad ayudadora en favor de todos los que necesitaban ayuda".
En otro orden de cosas..."Entre las amarguras que caen en suerte a la humanidad, no hubo ninguna que no le tocase a Cristo"...y sin embargo "Rara vez reprendía algún mal proceder de sus hermanos, pero tenía alguna palabra de Dios para hablarles".
Esta última frase me ha llamado poderosamente la atención...rara vez reprendía a sus hermanos. ¡Qué diferente es esa actitud con la nuestra en general! A pesar de que tenía más motivos que nadie...en lugar de reprensiones, tenía palabras de vida.
Finalmente nuestro mejor ejemplo: "Siempre que podía se alejaba del escenario de su trabajo para ir a los campos, para meditar en los verdes valles, para estar en comunión con Dios en la ladera d ela montaña o entre los árboles del bosque"...me encanta.
Un abrazo!!
jueves, 9 de julio de 2009
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