Hola compañer@s de blog!
Me ha gustado la reflexión sobre la pérdida del espíritu de la reforma: "En nuestros días, pocos de los que profean seguir a los reformadores están movidos por su espíritu. Pocos eschuchan la voz de Dios y están listos para aceptar la verdad en cualquier forma que se les presente".
Creo que nunca deberíamos perder esta perspectiva. La esencia del mensaje del evangelio es reformar, mejorar, innovar todos los aspectos de nuestra vida.
Cuando nos acomodamos, "apalancamos" y asentamos en la rutina, hacemos flaco favor al avance de la verdad.
Que Dios nos ayude a mantener siempre la ilusión de la Reforma constante en nuestras vidas. Un abrazo!!
jueves, 23 de julio de 2009
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Es inevitable no imaginarnos en nuestras mentes mientras leemos las páginas de este libro, las escenas del Salvador ante las numerosas multitudes:"Muchos venían aun de Judea y de las provincias adyacentes. Con frecuencia se veía obligado a ocultarse de la gente. El entusiasmo era tan grande que le era necesario tomar precauciones, no sea que las autoridades romanas se alarmasen por temor a una insurrección. Nunca antes había vivido el mundo momentos tales."
ResponderEliminarQue enorme privilegio tuvieron aquellas personas de tener al Salvador tan cerca, y a pesar de ello, muchos le rechazaron y le condenaron. Él está con nosotros todos los días hasta que el tiempo se haya cumplido como nos prometió y ello debería ser motivo de fe y esperanza para seguirle hasta el final, porque en Él confiamos y esperamos su pronta venida. Que así sea!!.Un abrazo.
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