viernes, 10 de julio de 2009

10. LA VOZ EN EL DESIERTO

El capítulo de hoy presenta a un personaje fascinante. Toda la historia de Juan el Bautista es para reflexionar.
Respecto a la importancia de las instrucciones que recibieron sus padres para educarlo, rescato este pensamiento: "En la niñez y la juventud el carácter es más impresionable. Entonces debe adquirirse la facultad del dominio propio. En el hogar y la familia se ejercen influencias cuyos resultados son tan duraderos como la eternidad. Más que cualquier dote natural, los hábitos fomrados en los primeros años deciden si un hombre vencerá o será vencido en la batalla de la vida. La juventud es el tiempo de la siembra. Determina el carácter de la cosecha, para esta vida y la venidera". Qué importantes son estos años y las decisiones que se toman!!
Finalmente algo que nos muestra el valor que desempeñó en su ministerio, y la clave de su éxito: "Contemplaba la majestad de la santidad, y se sentía deficiente en indigno. Estaba listo para salir como el mensajero del Cielo, sin temor de lo humano, porque había mirado al Divino. Podía estar de pie y sin temor en presencia de los monarcas terrenales porque se había postrado delante del Rey de reyes".
Que tu experiencia y la mía sean la misma, y nuestro ministerio sea un éxito. Que tengas un buen día!!

3 comentarios:

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  3. No dejan de sorprenderme sus páginas por la información tan valiosa que nos aporta, y al mismo tiempo hace sumergirte en el tiempo y contexto que vivió nuestro Salvador, así como de las personas de las cuales se rodeó. Uno de sus muchos párrafos que suelo subrayar (puesto que lo considero más un libro de estudio que un simple libro de lectura por sus continuas y profundas reflexiones)y que han captado mi atención es aquel en que se dice:"Pero Juan no pasaba la vida en ociosidad, ni en lobreguez ascética o aislamiento egoísta. De vez en cuando, salía a mezclarse con los hombres; y siempre observaba con interés lo que sucedía en el mundo. Desde su tranquio retiro, vigilaba el desarrollo de los sucesos. Con visión iluminada por el Espíritu divino, estudiaba los caracteres humanos para poder saber cómo alcanzar los corazones con el mensaje del cielo. Sentía el peso de su misión. En la soledad, por la meditación y la oración , trataba de fortalecer su alma para la carrera que le esperaba."
    Es tremendamente oportuno este párrafo, ya que en él se nos describe de qué manera debemos estar en el mundo y no ser del mundo, de que manera debemos extraer aquello que nos pueda interesar para luego transformarlo en un eficaz mensaje que hable al mundo de Cristo. Creo que Juan el Bautista era un estupendo observador que aprendía del día a día, de las relaciones interpersonales, y de todo aquello que le serviera de escuela para realizar mejor su trabajo como mensajero del Señor. Escrutaba los corazones con poder del cielo y con ello preparaba su mensaje de esperanza en el Redentor del mundo.
    De la misma manera deberíamos hacer nosotros, no corriendo más peligro del que debíeramos, y estando siempre preparados como decía el apostol Pedro para dara razón de nuestra esperanza a todo aquel que la demande. Un abrazo en Jesús.

    Isra López.

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